Sevilla vs Standard Liege

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Algunos miembros de AIF, nos desplazamos a Sevilla, para vivir el partido con nuestros colegas de Ultras inferno, y en especial, nuestro hermano belga, que vivió tantos degeneramientos en la isla con nosotros. El viaje, finalizo perdiendo el vuelo, teniendo que dormir en el aeropuerto, hasta el día siguiente para conseguir otro, vomitando jagermeister en el taxi, que nos llevaba al propio aeropuerto, y siendo denunciados por el propietario del alojamiento. Así que ya se podrán imaginar el viaje en si…

Política y casualismo

Una de las cuestiones que menos se ha tratado dentro del casualismo son las implicaciones políticas del mismo. La política ha sido vista como un aspecto secundario e insignificante dentro del movimiento casual. Todas las personas que han abordado el tema desde un punto de vista periodístico no le han prestado la menor atención, puesto que consideran el casualismo como un fenómeno exclusivamente ligado al fútbol y que fuera de este, ningún otro tema tiene resonancia alguna. Y cuando se han ocupado del tema ha sido desde una óptica sensacionalista y únicamente haciendo referencia a la relación existente entre Headhunters y Combat 18. Afortunadamente hay más “vida política” en el casualismo a parte de Headhunters.

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¿Está la política al margen del casualismo?
Se dice que si una mentira o un tópico se repiten muchas veces, la mentira o el tópico terminan por configurar y deformar la realidad sobre lo que se está tratando. Y esto ha ocurrido con el tema de que “la política es ajena de las gradas británicas” y que el movimiento casual no ha recibido influencia política alguna o se ha formado firm alguna bajo parámetros políticos. Y esto, cuanto menos, es equivocado.
Resulta difícil creer que en las fechas en las que surge el casualismo como tal dentro de las gradas británicas, con la presencia de skinheads dentro de estas gradas (y el consiguiente paso de muchos de ellos al casualismo) y el incipiente auge que por aquellas fechas tenía el National Front inglés, la política no influyera en grado alguno dentro de las gradas inglesas.
El caso más elocuente es el del Chelsea, un club que contaba con una hinchada considerada tradicionalmente como “lealista y racista” y cuyos grupos de animación más radicales han tenido por bandera estas ideas. Es evidente que se ha estereotipado bastante la filiación política de la hinchada del club londinense, pero también es evidente que sus seguidores han facilitado la labor. Desde sus inicios, Chelsea Headhunters ha sido una firm que ha manifestado claramente una opción política: el lealismo. Esta ha sido la ideología del grupo desde sus inicios y el hecho de que muchos de sus miembros se consideren o simpaticen con el NS no puede dejar a un lado la ideología principal del grupo. Por ello, Chelsea Headhunters no tuvo reparo alguno en hermanarse con otras hinchadas que hacían del lealismo su bandera de enganche: la del Glasgow Rangers escocés y la del Lindfield Norirlandés, conociéndose tal hermanamiento como los “Blues Brothers” (azul es el color de la indumentaria de los tres equipos, pero también es el color tradicional de los lealistas protestantes).
A pesar de que se ha producido una considerable manipulación y se ha sobredimensionado enormemente la repercusión de tendencias nacionalistas extremas dentro de la hinchada del Chelsea, es evidente también que los vínculos con la organización Combat 18 son claros, llegándose a producir una confusa identificación entre ambas organizaciones (muchos son los que se refieren a Combat 18 como un apéndice de los hools del Chelsea; o al contrario, los hools del Chelsea son un apéndice de la organización política Combat 18). Y no hace falta mencionar el pasado político (o el presente) de algunos de los miembros más reconocidos de Chelsea Headhunters tales como Andy “Nightmare” Frain o Stuart Glass.
Pero no hay que capitalizar la influencia de la política dentro de las firms británicas a la existencia de miembros de C18 entre dichas firms, o a Chelsea Headhunters. El fenómeno también se ha producido entre sus vecinos del Millwall, incluso antes de la aparición del casualismo (entre los miembros de la F-Troop), o entre firms de clubs norteños como el Oldham, Leeds, Newcastle… Y la prueba palpable de que la política está presente en las gradas británicas la podemos extraer de los episodios puntuales de violencia racista que se producen en Inglaterra (como el caso de los disturbios de Oldham en 1995) en los que la propia policía advertía de la numerosa presencia de hooligans entre los alborotadores.
Si la existencia de un racismo latente y un nacionalismo cargado de tintes xenófobos es una constante entre muchas firms inglesas, tampoco hay que despreciar los intentos de una politización de carácter izquierdista, promovida desde algunas firms norteñas (caso del Manchester, Liverpool) o promoviendo una especie de unión racial en torno a los colores del equipo en contraposición de una pretendida visión de algunas firms del hooliganismo como un reducto exclusivo para blancos ingleses (caso de la Inter City Firm de Cass Pennant, o los Zulu’s Warriors del Birmimghan City). Este interés por la “izquierdización” del movimiento contó con un gran apoyo entre la publicación “The End”, un fanzine que se ocupaba de la escena casual inglesa y que gozó de un status de culto entre los casuals británicos.
Y de igual manera que el lealismo protestante ha sido una bandera esgrimida por la inmensa mayoría de firms inglesas (con su reflejo en la vecina Escocia en firms como la Inter City Firm del Glasgow Rangers o la Casual Soccer Firm del Heart of Midlothian) el nacionalismo separatista y el apoyo al IRA también ha contado con sus apoyos, caso del Celtic Soccer Crew del Celtic de Glasgow y del Capital City Service del Hibernian, con el apoyo tácito de sus vecinos ingleses de la Red Army del Manchester United y entre ciertos sectores de la hinchada del Liverpool.
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Este proceso de “izquierdización” del movimiento fracasó en su momento, si bien no se puede negar que existan tales tendencias entre grupos de las diversas hinchadas inglesas, imponiéndose una cierta aureola de que los grupos hooligans ingleses se encuentran dentro del círculo de influencia de la extrema derecha inglesa.
No obstante, no podemos caer en la burda simplificación de firm inglesa = grupo de extrema derecha, porque no responde a la realidad. Pero si que es cierto que la “balanza política” está inclinada hacia un lado.

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Headhunters: Casualismo y política en las gradas del Chelsea.
El grupo que se ha caracterizado por una politización más clara ha sido Headhunters. Y este fenómeno, aunque ha tenido eco en Inglaterra, paradójicamente ha influenciado a más firms hooligans fuera de Inglaterra que dentro de la misma Inglaterra.
La introducción de la política en las gradas de Stamford Bridge hay que buscarla a medidados de los 70, cuando se produce la politización de los skinheads. The Kings Road es una zona relativamente cercana al campo del Chelsea y durante esa época fue un punto de reunión para los skins londinenses. Y fue en esa época cuando muchos de los miembros de la vieja guardia de Headhunters comenzaron su militancia en Headhunters y en organizaciones políticas tales como el National Front y el British Movement.
Este desarrollo de los hechos produjo un fenómeno que en España ha tenido el reflejo más claro: los nuevos miembros de cada grupo han adoptado las ideas políticas y la estética de los miembros más veteranos. El que en los inicios de Headhunters hubiera skinheads nacionalistas entre sus filas, motivó que más skinheads se sintieran atraídos por la pertenencia a Headhunters, capitalizando la evolución estética e ideológica del grupo.
Headhunters estuvo liderada desde su fundación hasta mediados de los 80 por Steven Hickmott, época en la que había aproximadamente unas 200 personas vinculadas al grupo. Steve Hickmott fue detenido tras la primera operación policial de infiltración dentro de grupos hooligans y condenado a 10 años de prisión.
El relevo de Steven Hickmott fue tomado por Chris “Chubby” Henderson, cantante del grupo Combat 84. Chubby, junto a Stuart Glass, fue detenido en otra operación policial en 1987 y poco después dejó el grupo para instalarse en Tailandia, donde regenta un bar en compañía de su esposa… tailandesa.
Tras unos años en los que la actividad del grupo decayó, a principios de los 90 Tony Covele tomó el mando de Headhunters en la que puede ser la etapa más violenta del grupo y en la que adquirió más notoriedad frente al resto de firms inglesas. Headhunters no sólo lideró la violencia en las gradas inglesas durante los 90, sino que fijó la línea de comportamiento de los seguidores ingleses en sus desplazamientos para presenciar partidos de la selección nacional. Como caso anecdótico, en un partido que enfrentó a Holanda e Inglaterra en la ciudad de Rotterdam en 1994, los incidentes no se iniciaron por parte de los seguidores ingleses hasta la llegada de Tony Covele junto a más miembros de Headhunters.
Durante esta fecha, la politización del grupo es más evidente aún, así como unas relaciones más sólidas con miembros de las firms del Glasgow Rangers y del Lindfield de Belfast. En 1994 Headhunters emprendió una campaña contra los miembros del Chelsea Independent Supporters Association (CISA) que apoyaban las campañas anti-racistas emprendidas por la federación inglesa de fútbol. El punto culminante de esta campaña fue la agresión a 4 miembros del CISA en Agosto de 1994, que resultaron heridos graves.
La presencia de miembros de Headhunters (junto a miembros de C18) en actos políticos era cada vez mayor y más habitual y esto atrajo la atención del periodismo sensacionalista. Donal McIntyre, un periodista que trabajaba para la BBC, logró ganarse la confianza de Jason Marriner (uno de los capos de Headhunters) e infiltrarse de su mano en el grupo. Tras las grabaciones realizadas por cámara oculta, se produjo una nueva operación policial contra Headhunters y contra algunos de sus miembros, tales como Jason Marriner y Andy Frain.
Pero el caso de Headhunters no es el único de un grupo casual inglés que mantiene buenas relaciones o que tiene miembros en la organización C18. Casuals del Oldham, Newcastle, Leeds, Reading también han mantenido una relación fluida con C18. De hecho, la policía inglesa culpa a miembros de diversas firms hooligans y de C18 de estar detrás de los graves disturbios raciales que se produjeron en la ciudad inglesa de Oldham en 1995.

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Oldham: la unión de las firms norteñas.
El caso de Oldham es bastante elocuente del calado que el racismo y el nacionalismo inglés tienen entre las firms hooligans. Para situarnos: Oldham es una ciudad al norte de Inglaterra con una población inmigrante (como ocurre en toda la isla) creciente y pujante. La población inmigrante de dicha ciudad es principalmente asiática y como está ocurriendo en toda Inglaterra, cada vez es más hóstil y agresiva hacia la población inglesa.
Esta actitud agresiva de la población inmigrante hacia la población inglesa ha motivado que se hayan creado en muchas ciudades inglesas zonas denominadas como “no-go areas for whites” (zonas en las que no pueden entrar blancos). En 1995, el pensionista de 76 años Walter Chamberlain tuvo la mala fortuna de adentrarse dentro de una de estas zonas de Oldham tras volver de asistir a un partido de rugby. Fue atacado por una banda de asiáticos y murió por la paliza.
Este hecho desplegó una ola de violencia racial en la que se involucraron activamente los Fine Young Casuals (la firm del Oldham Athletic) y miembros de C18, pero que además contaron con el apoyo de casuals del Stoke City, Stockport, Huddersfield, Manchester City y Burnley entre otros. Apoyo que no fue puntual en lo que a las horas posteriores al incidente se refiere: una semana después del asesinato del anciano británico, el Stoke City jugaba con el Oldham. Antes del partido, unos 400 casuals de la Naughty Forty del Stoke City atravesaron la zona asiática de Oldham destrozando todo lo que se encontraban a su paso. Al finalizar el partido se unieron a los casuals del Oldham para marchar de nuevo y enfrentarse a las bandas asiáticas. Los incidentes se sucedieron durante días posteriores y en todos ellos participaron miembros de la firm del Oldham y de sus camaradas del Stockport.
Las autoridades inglesas extrajeron una lección de todos estos incidentes: C18 fue capaz de movilizar a más de un centenar de hooligans de diferentes equipos y ciudades para enfrentarse a las bandas asiáticas; parte de la población blanca de Oldham se unió o apoyó decididamente a estos grupos; la unión entre hooligans se produjo, tanto entre grupos que siempre habían conservado una gran amistad (Oldham y Stockport, por ejemplo) como también entre grupos que no guardaban buenas relaciones.

Dublín, 1995: el casualismo lealista se une frente a Irlanda.
Decenas de casuals ingleses, escoceses y norirlandeses lealistas, encabezados por miembros de Headhunters, se encontraban detrás de los graves incidentes que sucedieron en Dublín en 1995 entre seguidores ingleses e irlandeses. Incidentes que según la policía inglesa fueron planificados y liderados por miembros de C18.
Si bien en el caso de Oldham fueron las firms norteñas (calificadas en el imaginario popular como de “izquierdistas” en su globalidad) las que protagonizaron los incidentes, en el caso de Dublín fueron miembros de firms sureñas, especialmente de Londres, las que se involucraron en los disturbios (más el apoyo de seguidores del Glasgow Rangers, Hearts y Lindfield). Y así seguidores del Chelsea, Millwall, Charlton, Sunderland, Reading, Portsmouth… ese día estaban compartiendo grada en Dublín contra sus enemigos más odiados.

¿Sólo es el C18?
Quien piense que C18 es la única relación existente entre el casualismo y la política, anda totalmente equivocado. Esta vinculación entre política-casualismo no es patrimonio exclusivo de C18. No son pocos los casuals británicos que han mostrado su apoyo (en actos o manifestaciones) a partidos como el NF, BNP o el British Movement, así como han ejercido muchas veces de servicio de seguridad durante los actos organizados por dichos partidos. Pero la relación entre política-casualismo abarca una implicación mayor y en una dirección un tanto diferente: el lealismo.
Ya hemos indicado que el lealismo ha sido la bandera representativa de la inmensa mayoría de firms casuals inglesas, si descontamos a miembros del Liverpool y Manchester United (así como grupos menores de otras hinchadas), hinchadas que siempre se han caracterizado por su carácter “católico” (al contrario que sus vecinos del Manchester City o del Everton).
Este posicionamiento lealista y el culto a la violencia entre los casuals ingleses tiene el reflejo en las simpatías que grupos terroristas lealistas como el UVF o el UDA despiertan entre las firms inglesas, llegándose el caso de que algunos de sus miembros hayan pasado a militar dentro del UVF. Casos anecdóticos por lo más, pero que no dejan de mostrar el grado de sintonía entre ambos fenómenos (el lealismo y el casualismo) a pesar de que algunos se empeñen en indicar que el casualismo “sólo es violencia motivada por cuestiones futbolísticas y ropa cara”.
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